Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones ajenas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones ajenas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de marzo de 2011

APOCALIPSIS: JAPÓN Y LA CULTURA DEL DESASTRE

Los acontecimientos vividos en Japón en los últimos días, se merecen como mínimo unas líneas. Hoy, paseando por "La Vanguardia" me he encontrado con un artículo de lo más brillante que merece la pena reproducir, a grandes rasgos, en este blog. 

Pedro Vallín (Madrid) y Salvador Llopart (Barcelona) dan razón de ser, aunque no tenga, al desastre ocasionado en Japón a través del repaso de obras literarias y cinematográficas que, de una manera apocalíptica reproducían ya de antemano el caos en el que vive todo Japón.

El artículo, empieza con after de quake (después del terremoto) una obra de Haruki Murakami quien "insistió" en que el título de la obra debía ir en minúsculas, uno de sus muchas manías. El autor de Tokio Blues - la obra que lo lanzó a la fama reproduciendo a la perfección la situación que vivían los estudiantes, de Japón y muchos otros paises, en la década de los sesenta, frente al orden establecido - se inspiró en el terremoto de Kobe de 1995 para escribir su libro cuya historia, 16 años después, vuelve a repetirse. La protagonista, sentada cinco días frente a un televisor, cinco días frente al desastre de los mayores sufridos por el Japón moderno, hasta que recoge sus bártulos y desaparece, sin dejar rastro, para no volver jamás.

La historia se repite, las imágenes de estos días hablan de un Tokio desierto. Con los habitantes de la ciudad más poblada del mundo refugiados en sus casas, presos del pánico. El horror provocado por un terremoto de 8'9 de magnitudes inimaginables aún a día de hoy, por el tsunami aterrador y el riesgo de explosión multiplicado en la dañada central nuclear de Fukushima; ponen en la mente de muchos la idea innegable de que la ciudad, el país entero, nunca volverán a ser el mismo. 


Volvamos a la literatura y al cine. Akira, el manga de Katsuhiro Otomo, entre otros muchos, abren el camino para un tipo de dibujo extremo y violento; mientras que el cine nos devuelve a Godzilla que inicia en 1954 una relación del cine japonés con el desastre que no cesa. Hollywood, que ha conjugado a lo largo del tiempo todas las formas de destrucción posibles, se aproxima a la catástrofe vivida en Japón con títulos como Terremoto (1974), La aventura de Poseidón (1972), por el tsunami o El síndrome de China (1979) aterradora película en la que se habla de un desastre nuclear parecido al que se está viviendo en Fukushima. Y si nos ponemos a rastrear entre el manga, la literatura y el cine, nos encontramos con que la premonición del apocalipsis es esencial en la cultura japonesa. 

El genial artículo de Vallín y LLopart, finaliza con unas líneas que merecen ser reproducidas literalmente: "durante los últimos 60 años el fantasma de la destrucción no abandona Japón, obligando al pueblo nipón a acomodar el Apocalipsis en un rincón del saber colectivo. O verlo, como estos días, frente al televisor"

martes, 8 de marzo de 2011

SERGI PÀMIES MVM

El azar, que nunca es inocente, ha querido que los fastos conmemorativos de los treinta años del 23-F coincidieran con la llegada a las librerías del ssegundo volumen de la obra periodística de Manuel Vázquez Montalbán. El libro corresponde al período 1974-1986 y lleva el subtítulo de "del humor al desencanto". Basta mirar los años para imaginar la chicha socio-político-cultural que el articulista abarcó con su estajanovista capacidad de trabajo. El recorrido que describe MVM es pura epopeya. Individual y colectivamente, los qeu tuvieron uso de razón en aquella época también acumularon motivos suficientes para perderla. Breve y aleatoria lista de temas tratados: revolución de los claveles, muerte de Franco, legalización del PCE, destape, entierro de Machín, referéndum constitucional, asesinato de Lennon, V congreso del PSUC, secuestro de Quini, referéndum de la OTAN, inauguración de TV3, derrota del Barça contra el Steaua. Esta muestra sirve de esqueleto para intercalar diálogos humorístico-satíricos o para marcarse amenos análisis sobre transiciones, refundaciones y otras formas de decepción.

No busquen diagnósticos visionarios, pero sí una forma de interpretar la realidad que, desprovista de la urgencia de actualidad, refuerza su vigencia. Pero no escribo esta columna para subrayar el acierto de esta edición sino para detenerme en los tres artículos que, después del 23-F, escribió MVM. Si la semana pasada aún vivíamos la resaca de la revisión monotemática, la lectura de estos textos tiene algo de confirmación retroactiva de lo que, cuando en su día los leímos, sólo fue intuición e identificación. Pocas horas después de que el golpe fuera desmantelado, la revista Interviú, en la que entonces escribía, publicó una edición especial ue incluía el texto Que no decaiga, que acaba con esta explícita frase: "Malditos seáis". Unos días más tarde, en el semanrio La Calle, y disfrazado de Sixto Cámara, empieza otro artículo con una primera frase extraordinariamente definitoria del estado anímico de muchos: "Educados en el miedo, nos defendimos gracias al asco". Y, en otro número de la misma revista, culmina su análisis con esta reflexión: "El golpe no ha conseguido cubrir todos los objetivos, pero ha puesto en marcha atrás el proceso democrático, ha descompuesto el paso y el ritmo de la política española y, a pesar de los tres millones de manifestantes a favor de la democracia, el golpe sa ha metido en la conciencia del país, ciudadano por ciudadano, clase por clase. El golpe está dentro de cada uno de nosotros". 

Sergi Pámies, columnista de La Avanguardia. Publicación del viernes 4 de marzo del 2011.